¿Es tan caótico el tráfico como se dice? Pues depende de cómo se mire. Miremos, miremos.

Cuando, después de pasar algún período vacacional por Makassar, me asenté aquí definitivamente, mi marido ya llevaba más de un año, lo que quiere decir que era todo un experto callejeando con la moto.  Yo contenta, volvíamos a nuestra juventud, cuando nos movíamos con la Honda CBR600 por todas partes.

Bueno, no exactamente igual, la de ahora es una Scooter, algo más ligerita, pero da igual, para qué queremos correr. Pensaba, qué pena que el sillín sea tan plano y no pueda ir viendo el panorama… Pues gracias a los cielos, porque durante las dos primeras semanas, cada vez que montaba en ella no abría los ojos en todo el trayecto, salvo cuando botaba por un bache, que era bastante a menudo, también es verdad.

Porque, más complicado que sortear los baches visibles son los semi-visibles. Me explico: hay una peculiar manera de parchear la calzada, y es poniendo los adoquines, el alquitrán o lo que toque en cada zona, sin rellenar antes el agujero, sin allanarlo con el resto. De esta manera, con sol intenso o con lluvia torrencial, dependiendo de la estación, aunque haya una concavidad, tú tienes la sensación óptica de que todo está liso hasta justo el momento en que es inevitable que te tragues el socavón.

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En esta calle el socavón grande se veía venir, es cierto, y el charquito también. Los que había debajo del agua ya no tanto.

Aquí se conduce por la izquierda, ya os lo comenté en otro post (“Sola ante el peligro I: Excursión Lontara”).   -Oh, qué lío -diréis. Pues no, el lío no es que se conduzca por la izquierda sino que se haga además por la derecha, por el centro, y por el frente. Así, literal. Que no, que no exagero.

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¿Os vais haciendo una idea en esta imagen de google?

Lo único bueno es que con este lío no se corre mucho, así que el día que casualmente cogimos una recta vacía, se me salían los ojos de las órbitas de la velocidad. –¿Estás loco? No corras tanto, por Dios -le vociferé. –Pero, ¿has mirado el velocímetro? – No, pero, no hace falta… ¿qué? ¿sólo vamos a 50?. Pues así era, con lo que no sé qué es más estresante, si que haya o que no haya tráfico.

A ver, es que se junta todo.

1: Hay muchísimos vehículos, motos mayoritariamente (ya lo comentamos en el post “El parque móvil” y en “El reinado de las motos”).

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Imagen de beevoz.com suficientemente explícita

2: Aunque hay calles de una sola dirección, si te tienes que meter en contramano, te metes. Si es estrecha para dos vehículos, no te preocupes, ya nos las compondremos. Por otra parte, en las calzadas de doble dirección, la raya, de haberla,  es algo entre “para que no te despistes demasiado” y lo meramente decorativo…

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Imagen de motosmundojakarta de un día, digamos, sin demasiado tráfico

A veces, en avenidas de cuatro carriles por sentido, lo que hacen es poner pivotes de cemento para que la gente no se adentre en la otra dirección y no se colapse demasiado la cosa, porque con tanta moto, cuatro carriles se pueden convertir perfectamente en diez o doce. Y que no se arme el pitote con unas 20 “vías” es complicado.

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Imagen de google

Al principio te echas las manos a la cabeza y te encomiendas a todos los santos habidos y por haber. Al cabo de un par de meses te das cuenta que de caos nada. Nada de nada, porque como todo el mundo hace casi casi lo que le viene en gana, todo el mundo va despacio e incluso te ayuda a hacer la maniobra que desees. Y así es, ni más ni menos.

Además, están los “ayudantes”. Son niños, jóvenes o adultos que se ponen en los cruces o lugares donde se pueda, aunque no se deba, girar. Ellos, sin pensarlo dos veces, paran a todo el que haga falta para que tú puedas maniobrar como  desees. Luego le das, si quieres, 2000 rupias de propina, al cambio unos 14 céntimos. Todo ello en segundos, por lo que se suelen llevar siempre a mano un buen taquito de billetes pequeños (las monedas se usan muy poco).

Tú puedes transitar en dirección contraria, pararte a charlar con el amigo en medio de una vía atestada, cruzar cuatro carriles en horizontal porque tienes que girar y no te has acordado antes, parar toda la circulación para cualquier cosa… y nadie te pone mala cara, ni se acuerda de tu familia, ni te mete la pitada… Nada, nada, nada.

Ahora bien, no te pares en un cruce para ceder el paso a los de la vía principal, porque entonces… entonces, la pitada es de órdago, y te adelantan con un acelerón de esos de mala uva.

Porque sí, aquí los semáforos existen, pero en las grandes vías solo. Y casi siempre se respetan porque no hay otra, porque si no sería demasiado pero, por ejemplo, en la entrada del centro comercial más lujoso, por eso de la clase es la clase, para que pudieran salir y entrar bien los vehículos pusieron uno y allí no para ni el gato, como mucho reducen un poquito la velocidad.

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imagen de google

No digo ya en las calles normales, sin señalización alguna. Tal como llegas al cruce o sales de una urbanización, de una calle, de un aparcamiento… pasas, despacito pero pasas, que ya los otros irán parando si les conviene no estamparse. Y claro, sólo que salgan dos por distintos lados al mismo tiempo, se quedan todos entrecruzados y ya tenemos el atasco.

 

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Imagen de My399.com que no necesita comentarios ¿o sí?

Otro problemilla con los semáforos, es que sólo hay para seguir de frente. Si quieres girar, una vez que el semáforo está en verde, te pones en mitad de la calzada y giras, con lo cual ya estamos otra vez  todos apilados en el centro.

No, guardias de tráfico, no hacen falta, mejor ¿verdad? Se desembrolla sólo pasito a paso. Los guardias suelen estar apostados por acá y por allá en casetillas de madera desvencijadas, y sólo a veces te los encuentras fuera controlando quién no lleva casco, documentación o gira en una calle indebida cuya señal de prohibido el paso ha sido yo creo que, convenientemente reubicada para que no sea demasiado visible, como nos pasó ya una vez.

Bueno, lo confieso, como escribo tranquilita desde el sofá, no soy del todo explícita con lo que sucede allá fuera. Es cierto que para ellos no hay nada de caótico, y que es divertido verlo desde la barrera, pero te aseguro que la sonrisa se te congela el día que tú te pones al volante, o simplemente te sientas junto al conductor donde se ve bien todo el panorama. El día, que son todos, que:

Te salen de calles y callejones sin el más mínimo intento de mirar si viene alguien,

Que se cruzan por la medianía, aunque esté empinada, nuevamente sin mirar si viene alguien.

Que te adelantan cuatro motos y un coche al mismo tiempo, por ambos lados.

Que conducen en dirección contraria el trozo que haga falta hasta el acceso a la otra dirección y entonces atraviesan sin más, sin esperar a que no venga nadie.

Que adelantan por el carril contrario estando prácticamente encima de ti.

Que… Cualquier cosa que imaginéis es posible, cualquiera, y que no imaginéis, también. Ese eslogan que tenemos nosotros de “Recuerde, usted no lleva la prioridad”, aquí es muy importante, lo que no tengo claro es si hay que aplicarlo siempre o nunca.

Pero como ya digo, nadie se sorprende ni se sofoca, simplemente frena un poco para dejarle hacer, es como se espera que reacciones.

¿Qué dónde han sacado el carnet de conducir? Pues esa es otra, yo pienso que ese es el quid de la cuestión. Aquí nacen ya sobre una moto, no creo que posean carnet ni la mitad de los conductores. Ellos mismos te lo dicen, no es que sea una suposición, y si les pillan, pues se paga la multa, o… la demanda, y arreando.

Si os estáis preguntando que qué pasa con los peatones, os diré que casi no existen. Ya comenté en otro artículo que las aceras suelen estar ocupadas para otros menesteres y que, la temperatura tampoco es que invite al paseo.

Sin embargo, a veces se ha de cruzar alguna calzada. Obviamente, los pasos de cebra, brillan por su ausencia, pero no hay problema. Tú levantas un poco el brazo en señal de stop y pones carita de “por favor, que voy, y tengo familia”, y todos se paran. Al principio no te atreves, pero no te preocupes, porque siempre habrá algún espectador que se apiade de ti y salga a echarte una mano, plantándose sonriendo en mitad de la vía.

Para los que pusisteis los ojos a cuadros cuando os enterasteis de que me lancé a la gran aventura de poner las manos sobre el volante, en breve os cuento en el post “Estrenando carnet de conducir”, cómo obtuve mi licencia y cómo fue esa primera descarga de adrenalina.

Toda la razón del mundo llevaba aquel que escribió “si te encuentras cómodo conduciendo en Indonesia, deberías replantearte conducir en el resto del mundo”.

En defensa de este pueblo diré… ¿dónde nos dejamos Vietnam, Tailandia, Egipto… o, sin irnos más lejos, Italia?

Vamos que…  unos cardan la lana y otros llevan la fama.

 

Nota: Por falta de suficientes fotografías propias para ilustrar adecuadamente este post, como he ido indicando, algunas las tomé prestadas de internet. No todas pertenecen a Indonesia sino también a otros países asiáticos. Espero las deis por válidas, dada la similitud en el tráfico en todos los países vecinos, según he comprobado personalmente y en un intento de que entendáis perfectamente la explicación. Más vale una imagen que mil palabras que se suele decir.

 

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