• Qué puedes esperar en el avión con tu billete de turista o de business.
  • ¿Hacer escala en Emirates? Ser o no ser (rico), esa es la cuestión.
Primer paso superado. Dejo Europa atrás. Ahora viene el salto gordo, Amsterdam-Jakarta.
 
Vuelo con Garuda, la compañía local indonesia más importante, el equivalente a Iberia.  Depende del día, la ruta puede ser directa con la duración de 13 horas, o con escala lo que, con la paraeta de 60 minutos en Emiratos Arabes, supondrá unas 16 horas.

 2014-04-26 22.37.00
Lo primero que te llama la atención al subir al avión son sus azafatas. Llevan el pelo recogido de modo muy similar al moño italiano. 


Visten un uniforme de corte tradicional indonesio, es decir falda de tubo hasta los pies y chaqueta entallada con manga francesa, en colores vivos. 

Resulta tan elegante que parece que vayan de boda en vez de estar trabajando. Te sorprende el calzado, sandalia sin tira trasera, con medias, y también la gran abertura de la falda, pero no, no se separan las piezas.

Si vas en clase turista, la anchura del asiento es más o menos standar pero, como pasa en cualquier avión, a las tres horas sin moverte ya no hay manera de coger postura. Así que no olvides hacer de vez en cuando los ejercicios recomendados para los vuelos de larga duración o darte algún paseíto por el pasillo.
 
Te dan de comer. Reparten unas cajas de cartón con bollería y alguna otra cosa, al gusto indonesio, casi toda picante. Si  no estás familiarizado con este tipo de alimentos y quieres empezar bien el viaje, casi casi yo me compraría algo en el aeropuerto, antes de salir. No hay lugar a que te de corte sacarlo, es que parece que viniera del pueblo solíamos decir hace años. No, aquí esas cosas se siguen haciendo, y en el fondo, no sé por qué dejamos de hacerlo nosotros, donde se ponga una buena tortilla nada de sandwich de catering.
 
IMG_7205Otra historia es si vas en Bussiness. La distancia entre asientos es notoria y el trato espectacular. Ahí nada más subir te ofrecen desde zumo hasta vino o champagne.


Eliges los platos para desayunar, cenar y comer entre tres tipos de menú: occidental, japonés o indonesio y nada de traerte la cajita de cartón, diseño exquisito en el menaje. 

Por poner, hasta te ponen las azafatas la servilleta de lino sobre el regazo (como te digo, literalmente).
 
Además los asientos se tumban totalmente, con lo que puedes ir estiradita todo el rato, durmiendo a pierna suelta. Casi te da pena que se termine el viaje. 

Hay una  categoría más, 1ª, esa ya no la conozco, pero debe ser la repera. En cualquiera de las tres clases, cada pasajero tiene su pantalla en la que puede elegir juego, película o música con que entretenerse.
 
A las 8 horas de comenzar el vuelo nos despiertan. Toca la paraeta en Emirates. Desde el avión se veía el famoso hotel Burj Al Arab de Dubai.  Qué bien si pudiera acercarme, pero no, además de ser las dos de la noche, obviamente no da tiempo a visitar nada en sesenta minutos de escala. Tan sólo a estirar un poco las piernas y, eso sí, a intuir lo que pudieras encontrar allá afuera.
 
Al otro lado de la cinta divisoria, en el pasillo de acceso al aeropuerto, hay algunas personas: árabes de túnicas inmaculadamente blancas, tanto que casi deslumbran, cadenas de oro de grueeeesos eslabones y pedruscos enormes en los anillos. Esos árabes que sólo he visto antes en las fotos de las revistas de sociedad. Impactan, de verdad. Como también impactan sus acompañantes, guardaespaldas, o tal vez sólo sean guardias de seguridad del aeropuerto, no lo sé, el caso es que van armados hasta los ooojos.

Al final del corredor te das de bruces con una sala circular de dos plantas, no muy grande, pero SUFICIENTEMENTE impresionante: mosaicos de colores llamativos y tiendas muy iluminadas te ciegan tras el despertar. Al menos para decir que has pisado ese suelo, te apetece comprar un souvenir, un llavero o una camiseta. Pues olvídate, allí los souvenirs son de otro tipo, más bien tonteriitas de Cartier, Rolex… y a esas horas, pues no sé, no es para ponerse a elegir.
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Ya que en mis fotos sale demasiada gente, y no se aprecia bien, os pongo una impactante imagen de la sala tomada por dubai.tours
Después de varias vueltas en redondo sin saber por qué diamante decidirnos, nos atrevemos a coger un pasillo. Estaba bastante desierto, así que optamos por volver sobre nuestros pasos. Honestamente, no sé si regresamos por eso o por el poder de convicción de  unas mujeres policía con las que nos dimos de bruces. No nos dijeron absolutamente nada, pero esa mirada profunda… Creo que en mi vida había visto mujeres tan enormes, y más aún que parecían  con el uniforme completo gris: falda hasta los pies, camisa, cabeza cubierta y pistola al cinto, es que daba yuyuuu, pero yuyu, yuyu.
 
Bueno, pues tomemos algo, pero antes entremos en la parafarmacia, que se olvidaron los tampax. Treinta euros, señores, treinta euros pagamos por una caja de 8 unidades. Vamos, que estuvimos a punto de enmarcar la caja una vez vacía.
 
Después de eso, ya imaginaréis, la bebida quedó pendiente hasta la vuelta al avión. ¿Tendrán una tilita a ver si deja de palpitarme el corazón?
 
Vamos, vamos a volver a dormir, a ver si se me pasa el disgusto. Espero no tener pesadillas.
 
Ya sólo quedan otras 8 horas de vuelo. Eso no es ná.
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