MATRIMONIOS: ¿Es habitual tener más de una esposa? ¿Por qué se casan? ¿Qué hacer si recibes una invitación de boda? Aquí encontrarás algunas respuestas que te sorprenderán.

 

Uno de los acontecimientos más habituales que nos vamos a encontrar en Indonesia, y concretamente en Makassar, son las bodas.

 
Casi podríamos decir que el matrimonio es el estado natural de las personas. Si has llegado a los 25 sin casar, causa extrañeza, “algo raro tendrá”.
Si además se trata de una chica, prácticamente la consideran ya para vestir santos, aunque actualmente hay tendencia a alargar esta edad. Las jóvenes empiezan a querer estudiar y ser independientes económicamente y, en muchos casos, son apoyadas por sus padres.

Es bastante común que cualquier extraño te pregunte si estás aquí solo y/o si estás casado. Si contestas que casado, te preguntan entonces que dónde está tu mujer/marido. Alguna vez mi marido respondió “mi mujer está en España”, a lo que inquirieron, “¿y no tienes otra aquí?”. Tras el shock inicial, argumentaba bromeando, “ya me sale bastante cara una sola” y se despedía. Me imagino las caras de ambos, la del local por seguir a día de hoy sin entender el chiste, y la de mi marido, por preguntarse si se estaba perdiendo algo.

 
Pero no queda ahí. En otra ocasión, yendo yo con él, le preguntaron si yo era su mujer y aun contestando que sí, le señalaron a la cajera jovencita de la tienda y le dijeron es guapa, verdad, te gusta? ¿Dónde trabajas? ¿Dónde vives? Conociendo a mi marido, quien no termina de entender que el sentido del humor no es igual en todas partes pensé, éste es capaz de decir que nos cambia, o que ofrece 20 camellos, como se hace o hacía, en los países árabes. Así que dije, ¡Anda y vámonos rápidooo, antes de que con una de tus bromas, salgamos de aquí escaldados!…
 
Una vez fuera: -“Oye, no te gustaría que tuviera otra esposa? No estarías sola cuando trabajo”
 -“Llevas razón, vale. Además como soy la más antigua, seré la que mande”.
 – Bueno, me lo he pensado mejor. ¿Atreverme con dos? Ni de c…” 
 
 Así que tema zanjado y… a lo de que, estando yo presente, el otro señor me ignorara y me hicieran sentir antigüalla, mejor correremos un tupido velo, sé que la intención no era mala.
 
Y es que, aunque va en desuso, es legal tener dos esposas. Eso sí, la primera ha de dar el consentimiento para el segundo matrimonio, es un detalle. Ya hay familias que empiezan a considerar ofensivo para sus hijas un segundo enlace,  y tal vez además los hombres comiencen a considerar que, efectivamente, sale un poco caro o que, con un botón de muestra es suficiente.
 
Tradicionalmente, la familia buscaba la pareja adecuada para sus hijos, porque “quiénes mejor que ellos saben la persona que más te conviene”, me explicaba una pareja iraní hace 25 años. La chica puede negarse a aceptar al pretendiente propuesto, pero esto significaría una gran ofensa para la familia opuesta y una gran vergüenza para la propia. El divorcio también está permitido, pero igualmente es una gran vergüenza y un disgustazo para ambas familias.
 
Sin embargo, hoy ya no se lleva tan a cabo eso de hacer de celestinos. Si un chico quiere salir con una chica, lo correcto es que se presente a la familia y pida permiso (lo mismo que antaño hacíamos nosotros). Se trata de, palabras textuales de una amiga indonesia, “enamorar y enamorarte de la familia antes que de la pareja, porque las relaciones entre los nuevos esposos y sus respectivas familias serán luego continuas e intensas. Es más, no se tratará de tres familias distintas, sino de una sola”.
 
Todavía estoy con los ojos abiertos de admiración. Anda, apuntad eso. Si lo tenemos bien presente en nuestro país, ya veréis cómo acabamos con los problemas de las suegras.
 
Pero el problema es que no sólo tienes que enamorar a los padres. Como todo el clan es una piña, con que un solo familiar, tío por ejemplo, se niegue, motivo suficiente para que la relación no se permita. Madre mía, por esa regla de tres, estaríamos todos los españolitos solterones de por vida. ¿Qué familia es capaz de ponerse de acuerdo en algo? Bueno, alguna habrá… supongo. 
 
A pesar de todo, no parece que pongan demasiadas objeciones a los pretendientes, al menos mientras no haya un desnivel económico o social importante, y sobre todo, claro está, si profesa la misma religión, porque eso sí es fundamental, uno de los dos habrá necesariamente de convertirse en caso contrario.
 
Hay algunos casos de bodas con extranjeros (normalmente chica local con chico extranjero, al contrario es aún más inusual). Si es una extranjera quien se casa con un local, no sé si le darán la nacionalidad pero si es al contrario, olvídate. En general estos enlaces no son muy bien aceptados, por diferencias culturales o religiosas. En todo caso, la ley ampara al local, y si te divorcias o te marchas a tu país y  dejas plantada a tu pareja, que de todo se da en la viña del señor, por ley, no te puedes llevar ni un alfiler de la casa o del banco. Al menos, una manera de protegerse, imagínate si estarán escarmentados. No me extraña después de tantos años de colonialismo y listillos.
 
Una persona cualquiera tiene una media de 4 bodas al mes, porque el concepto de familia es como en España en los sitios pequeños, sobre todo antiguamente: el primo del abuelo del hermano de tu tío segundo, es también familia, tan cercana como el que más. Además, los vecinos y la gente del  pueblo no pueden dejar de ser invitados, por varias razones:
 
1.      Los que viven a tu alrededor son los que te van a ayudar en caso de necesidad, con lo que todos procuran llevarse como hermanos.

2.      No se suelen llevar alianzas, con lo que, si te ven paseando por la calle con un hombre, cuanta más gente sepa que es tu marido, mejor, así no habrá lugar a habladurías.

3.      Cuanto más personas acudan a tu boda, significa que a más conoces. Con tantos amigos, nadie duda de lo buena gente que eres.

4.      Cuantos más invitados, más demuestras tu poderío económico.
 
Por estas mismas razones, a la boda pueden acudir personas no invitadas inicialmente. Si conoces a alguien que vaya, ésta pide permiso a los novios o familiar cercano y, sin problemas,  quedas invitado automáticamente. Es más, con tanto invitado, puedes acoplarte incluso sin decir nada, conocido de alguien serás. Aunque eso no es muy correcto, y aquí se miran mucho las formas. Además, tampoco necesitas hacerlo, la hospitalidad es tan grande que ellos mismos, sin conocerte, te pueden invitar a participar si, simplemente, pasas por allí.
 
En el caso de ser extranjero incluso llega a ser un honor tu presencia. No importa si sólo conoces al vecino, serás un invitado VIP. La mayoría nos ven como muy importantes, algo así como veía yo, cuando era una niña, a los americanos que trabajaban con mi padre, allá por los sesenta.
 
Como sabemos, son varias las religiones que se practican en Indonesia. En Makassar mayoritariamente son musulmanes. A día de hoy, hemos tenido la oportunidad de acudir a una boda cristiana y varias musulmanas y nos llama la atención que, en ambas religiones, tanto los preparativos como ciertos actos durante o después de la ceremonia, son idénticos, y ello es porque, ante todo, son indonesios, con una misma raíz. Comentaré algún aspecto básico común y en otras entradas hablaré de cada ceremonia por separado. 
 
Bien, para empezar, cuando recibes la invitación no lo haces por correo. Los más modernos puede que insten a sus amigos por internet, pero desde luego en ningun caso es el medio para comunicarlo a la familia. A ellos la invitación hay que dárselas en persona, aunque como los familiares más próximos a la pareja se suponen muy atareados, algún vecino o familiar algo más lejano, se ocupará. Además, la invitación tampoco es una tarjeta sino un sobre. En la parte de fuera vienen todos los datos de la boda. Dentro de él hay un papel con los mismos datos, para que te acuerdes o te lo guardes de recuerdo, mientras que en el sobre se meterá el dinero que  regales. Si no vas a acudir a la boda, que no es necesario, se lo harás llegar a la familia, si es personalmente mejor. Y si vas a acudir, lo meterás en una urna que habrá  para ello dispuesta el día de la celebración.
 
Regalar tampoco es obligatorio. Para ellos es más importante tu presencia que cualquier regalo y, en cualquier caso, no es tan caro como en nuestro país. 

Hay quien regala algun objeto, aunque lo más común es entregar dinero. La cifra dependerá de la posición económica personal y de los contrayentes, considerándose a menudo que, cuanto más necesitada sea la pareja, más intentarás aportar. 

Puesto que la mayoría tiene un poder adquisitivo más bien bajo, la cantidad mínima puede partir en unas 50.000-100.000 rupias por persona (4,5 – 9 euros), si bien a un nivel medio-alto una cifra adecuada puede rondar el millón de rupias por pareja (unos 60 euros). 

Si eres invitado de un invitado, y por tanto no recibes notificación impresa, no tienes tampoco obligación de regalar, aunque lo sueles hacer. Sencillamente compras un sobre y aportas lo que creas oportuno.
Llegado el día del evento, la casa de ambas novios se engalana, desde la entrada del pequeño jardín o la propia acera de la calle si no hay jardín. Hacen un pasillo techado con telas multicolores que se prolonga a las habitaciones principales de la casa. A ambos lados se colocan sillas para los invitados.
       
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 Los más allegados irán dentro de la casa donde, curiosamente, lo más seguro es que ya no haya sillas, porque prefieren sentarse en el suelo, que es lo tradicional.   
 
La celebración consta de dos partes: la primera, por la mañana, en la iglesia (caso de ser cristiana) o en la casa de la novia (caso de ser musulmana. También puede realizarse en la mezquita, aunque es más inusual). Acuden sólo los familiares, y si acaso los invitados importantes. Y la segunda, por la noche, en algún hotel o similar, donde se hace una recepción con cena, ahora sí para todos los invitados, que a poco que te precies, las 2000 personas las juntas.
 
Seguro que más de una os estaréis preguntando: ¿Cuatro bodas por mes y dos modelitos por boda? Necesitarán un dineral. Efectivamente. Así que, como exceptuando a los muy pudientes, que los hay, tienen que amoldarse a una economía más bien ajustada, se suelen alquilar los trajes. Y no sólo el novio y el padrino “porque no tienen chaqué y para qué lo van a comprar para sólo un día”, como nos ocurre en España, sino casi todo el mundo, contrayentes e invitados.
 
Yo siempre he pensado que, si nosotros, en vez de gastarnos un dineral en nuestros modelitos, los reutilizáramos, y ese dinero se lo diésemos de regalo a los novios, seguro que éstos estarían mucho más agradecidos. Todos sabemos que la mayoría de las veces somos más rumbosos con nuestro modelito, que ya no nos volvemos a poner en la vida por el qué dirán si repito, que en el regalo. Pero en fin, somos como somos.
 
Para no extenderme más, si tenéis curiosidad por saber cómo transcurren las celebraciones o cómo visten, picad en las entradas pertinentes. Pero tened algo de paciencia. Soy nueva en esto y aún no me ha dado tiempo a colgar todo lo que quisiera. Poquito a poco. 
 
Os dejo la imagen de un par de bodas, para ir haciendo boca.
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